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El código Da Vinci, el Evangelio de Judas, la tumba perdida de Jesús... parece que lo queramos o no estamos todos suscritos a la reedición anual de nuevos descubrimientos que sacuden los cimientos de la fe cristiana.Este año le ha tocado a la tumba de Jesús. En los evangelios cuenta con claridad que Jesús fue enterrado en una tumba prestada, la de José de Arimatea. Sin embargo, no se realizan peregrinaciones para venerar sus restos. ¿Por qué? Porque, como cuentan los evangelios, Jesús resucitó. |
Claro, eso es algo que requiere fe, algo que demostraría que Jesús no es un profeta o iluminado más. Por eso, pretender que se han encontrado los huesos de Jesús siempre llamará la atención. Sobre todo si quien lo hace es alguien que conoce todas las técnicas narrativas y cinematográficas, así como de marketing, para que una historia cale en el gran público.El caso es que la gente se cree la película. En esta ocasión más aún porque se presenta como un documental. Eso sí, está narrado como una mezcla entre las series CSI y Sin rastro, con unos puñados de Reality Show de arqueología.La tumba en cuestión se descubrió hace casi treinta años y el responsable de aquellas excavaciones, Amos Kloner, de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del Distrito de Jerusalén, ha llegado a afirmar: "son sólo una farsa publicitaria, un excelente material para una película de televisión, pero un total sin sentido, algo absolutamente imposible" | |
Los argumentos de la película mezclan relatos bíblicos parciales, reinterpretados, con textos apócrifos muy posteriores a los tiempos de Jesús, con tradiciones esotéricas vueltas a la moda gracias al Código da Vinci, con leyendas medievales... con ejercicios de estadística basados en probabilidades falsas de las que se parte como verdaderas. Con tantos datos y fuentes de distintos tipos y épocas se puede encontrar apoyo para cualquier cosa, como por ejemplo para la tesis de que en esa tumba está la familia de Jesús de Nazaret; por supuesto, para añadirle el imprescindible morbo que atraiga al público, retoma la tradición de María Magdalena como su esposa y de un hijo de ambos. |
Incluso algunos de los eruditos citados en el documental han publicado artículos en foros científicos o en medios de comunicación para desmarcarse de los desvaríos de la película. Por ejemplo, Stephen Pfann demuestra que una investigación detallada del osario de Mariamne (la supuesta María Magdalena) permite leer realmente la inscripción “María y Mar(t)a”, algo también muy común. |
En resumen, lo que sí sabemos es que sería casi imposible que la familia de Jesús tuviese un sepulcro en Jerusalén, en una zona como Talpiot, reservada a familias ricas y de la ciudad (ellos eran galileos, de Nazaret).Además, al no ser una familia de aquella región, las inscripciones no tendrían por qué seguir las reglas de Judea. Como galileo, su inscripción debería poner Jesús de Nazaret. Los nombres son los más comunes de la época, ni siquiera están todos los que se consideran sus hermanos, y alguno de ellos ni siquiera se puede afirmar que sea de la familia, porque no pone “bar Yousef”, hijo de José, como debería.Otro punto es que hay muchas menciones de Jesús, de su muerte y de los primeros cristianos, pero en ningún caso se habla de su tumba ni de que nadie tuviera conocimiento de ella.Como dijo Chesterton: “Cuando la gente deja de creer en Dios, es capaz de creer en cualquier cosa”.Si quieres conocer realmente la vida de Jesucristo, solicita nuestro curso bíblico gratuito |